lunes, 13 de diciembre de 2010

Acceso a la profesión

Hay dos formas de acceder a una profesión: conociéndola desde dentro o sin conocerla. Yo escogí el camino difícil. Vivo en una casa, no sometida a régimen de Comunidad, y todo lo que conocía sobre temas vecinales era por alguna serie sobre ello, que en esos tiempo se emitía por televisión.
No fue una cosa premeditada. Ningún chico de quince años creo que si le preguntan qué quiere ser de mayor, conteste que administrador de fincas. Surgió en una de tantas conversaciones con mi socio, preguntándonos hacia donde dirigir nuestra actividad como autónomos, pues la labor que desempeñábamos en ese momento había tocado fondo debido a cambios del sector. Desde siempre me ha llamado la atención lo de gestionar una empresa, y no sé, vi en este sector una posibilidad de desarrollar esta labor, gestionando las cuentas de una comunidad: sus cobros, sus pagos, sus conflictos entre vecinos, atender a las urgencias, plantear medidas de ahorro...
Me imaginaba que el sector debía estar regulado por un Colegio Profesional. En efecto. Nos acercamos allí en busca de requisitos, formación, etc. En cuanto a los requisito estábamos de suerte: era necesario poseer una de las 5-6 titulaciones universitarias requeridas (cosa que ambos cumplíamos) y no se exigía examen de ningún tipo. Por un lado bien, pero por otro, nos asustaba acceder a una profesión desconocida hasta esa fecha, y sin una prueba de nivel.
La formación, por parte del Colegio, ni existía. No quedaba otra que buscarse la vida. Nos recorrimos todas las librerías especializadas de la ciudad, horas y horas por Internet, y apenas encontramos 4 libros que nos parecían útiles: uno de contabilidad específica para comunidades de propietario, un compendio legislativo, y dos libros de casos prácticos con su jurisprudencia. No fue fácil esa época: a las horas que le dedicábamos al trabajo que aún manteníamos, teníamos que sumarle un número importante de horas en nuestro domicilio para dominar los casos prácticos que nos pudieran surgir en el día a día, legislación, visitar foros donde se planteaban dudas. Los dos procedíamos de la rama económica, por lo que la parte contable-fiscal nos fue bastante fácil. La parte jurídica un poco menos. En la facultad había un buen número de materias sobre derecho, pero insuficientes para dominar con soltura toda la terminología jurídica (con la práctica he comprobado que la rama jurídica  le presta un poco menos de atención a los temas económicos-contables, con el daño que le han hecho a la profesión...).
Tardamos cuatro meses en decidirnos en dar el paso de colegiarnos. Creímos estar ya preparados. Y de vuelta al Colegio. Esta vez la experiencia fue algo más fea: el tema económico. Aparte de la inversión realizada para nuestro despecho, se nos pedía una cuota de entrada importante. Para unos momentos en que todo eran gastos, más de 2.000 € solamente por tener derecho a ejercer una profesión me parecía, y me sigue pareciendo, un robo. Aparte, claro está, de la cuota mensual, que en otro post hablaré sobre ello.
Tercer paso. Tras la formación y la colegiación, ahora tocaba conseguir una herramienta de trabajo. Probamos algunos programas informáticos más económicos, pero por recomendaciones de compañeros (pocos en esta profesión, pero alguno al que le debemos mucho) elegimos el programa más habitual, pero también de los más caros (no haré publicidad...hasta que no me paguen, pero a poco que uno se mueva es fácil saber del que hablo). Pues, como no, otra vez a soltar dinero. Y, de nuevo, no sólo el programa, también el mantenimiento. Pero comprar el programa no era suficiente, había que dominarlo. Y ahora con el tiempo nos parece una tontería, pero bastantes horas pasamos también dándole vueltas al libros que se nos aportaba, haciendo comunidades de ejemplo, hasta estar seguros que en cuanto tuviéramos nuestra primera comunidad no íbamos a fallar.
Al final, habían pasado siete meses desde que tuvimos la idea. Muchas horas de sueño perdidas, y el bolsillo bastante vacío. Pero llenos de ilusión: comenzaba un proyecto.

2 comentarios:

  1. Muy bueno tu escrito. Pero no te vayas a creer que tu esfuerzo va del de la mano de otros muchos que como tu, hicieron lo mismo. Es casi el estereotipo de los autónomos.

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  2. Totalmente de acuerdo Jesús. Solamente quiero comentar mis experiencias, algunas muy buenas y otras bastante negativas. Esperemos que con el paso del tiempo, haya merecido la pena. Lo de los autónomos vamos a tener siempre el tratamiento de trabajadores de segunda

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